Is This It (2001) revitalizó el garage rock con crudeza lo-fi y actitud neoyorquina. Inspiró el renacimiento indie, dejó himnos y cambió el rock moderno.

En medio de un panorama musical saturado por el pop prefabricado, el nu metal desbordado y una electrónica cada vez más orientada al consumo rápido, The Strokes irrumpieron en 2001 con Is This It, un álbum que no solo revitalizó el garage rock, sino que encendió la chispa de una nueva ola del indie rock a nivel mundial. Fue uno de esos discos que aparecen en el momento justo, con el sonido justo y la actitud exacta para cambiar la conversación. No llegó gritando; llegó con desgano, con chaquetas de cuero, con riffs filosos y con una seguridad casi insolente. Y eso bastó para poner de cabeza al rock de principios de siglo.

Grabado con un enfoque minimalista y analógico, y producido por Gordon Raphael, Is This It fue una especie de regreso a lo esencial. En una época donde muchas bandas apostaban por la saturación sonora o por una pulcritud casi artificial, The Strokes eligieron el camino opuesto: guitarras crudas, baterías secas, bajos con groove y una voz que parecía cantarte desde un teléfono roto al otro lado de la ciudad. Pero justo ahí estaba su encanto. No sonaba impecable, sonaba real. Sonaba humano, callejero, urgente. Como una banda tocando en un departamento mugroso de Nueva York a las tres de la mañana.

Musicalmente, el álbum es una mezcla elegante de garage rock, post-punk y new wave, con influencias clarísimas de The Velvet Underground, Television, Iggy Pop, Lou Reed y The Ramones. Pero lo importante no es solo de dónde venían esas referencias, sino cómo The Strokes las transformaron en algo nuevo. No era una banda retro ni un ejercicio de nostalgia. Había en Is This It una energía fresca, cool y despreocupada que definió buena parte de los años 2000. El disco tenía el descaro del rock clásico, pero con la apatía chic y urbana de una generación que estaba cansada del exceso.

Cada canción está construida sobre riffs pegajosos, patrones rítmicos precisos y una actitud que destila rebeldía contenida. Nada parece sobrar, nada parece inflado. Las guitarras de Albert Hammond Jr. y Nick Valensi se entrelazan con una precisión quirúrgica, creando líneas melódicas que parecen simples, pero que están llenas de intención y personalidad. El bajo de Nikolai Fraiture le da un pulso constante y seductor al disco, mientras Fabrizio Moretti mantiene todo con una batería seca, directa y sin adornos. Y por encima de todo flota la voz de Julian Casablancas: cansada, cínica, melancólica, como si estuviera demasiado aburrido para impresionar a nadie, pero demasiado brillante para pasar desapercibido.

La producción deliberadamente lo-fi, con compresión vocal, pocas capas y un sonido casi encerrado sobre sí mismo, evitó cualquier rastro de sobreproducción. Eso le dio autenticidad y una personalidad inconfundible en un momento donde casi todo parecía diseñado para sonar gigantesco. Is This It no quería ser gigantesco; quería ser cool. Y terminó siendo enorme precisamente por eso.

Las canciones clave ayudan a entender por qué el disco se volvió un fenómeno. “Last Nite” es el himno absoluto: guitarras irresistibles, ritmo contagioso y una vibra que conecta la insolencia punk con el encanto del rock clásico. “Someday” es melancolía bailable, una joya pop disfrazada de garage rock, con ese equilibrio perfecto entre nostalgia y ligereza. “Hard to Explain” demuestra que la banda no solo sabía escribir sencillos adictivos, sino también canciones emocionalmente complejas, nerviosas y modernas. Y temas como “The Modern Age” o “Take It or Leave It” condensan toda la adrenalina neoyorquina del disco: velocidad, actitud y ese tipo de caos elegante que parece accidental, pero no lo es.

Is This It fue, sin exagerar, el disco que cambió el rumbo del rock a principios del siglo XXI. Su impacto fue inmediato y su sombra se extendió durante años. A partir de su aparición, una nueva generación de bandas encontró una ruta posible: menos virtuosismo, más identidad; menos grandilocuencia, más canciones memorables. The Libertines, Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, Interpol e incluso buena parte del revival post-punk de los 2000 le deben algo a este debut.

Más de 20 años después, Is This It sigue sonando fresco, influyente y urgente. No solo marcó a The Strokes: marcó un antes y un después en la historia del rock moderno. No fue solo un gran debut. Fue un fenómeno cultural. Un recordatorio de que a veces, tres acordes, un riff perfecto y la actitud justa pueden cambiarlo todo.

Soy de los que guardan etapas en forma de discos. Me gusta volver a un disco o vinilo años después y descubrir que no cambió la música: cambié yo. Y desde ese lugar escribo.