Semana 11–17 mayo: Hendrix incendia psicodelia; The National redefine indie; McCartney humaniza post-Beatles; Pet Shop Boys politizan synth-pop; System critica guerra; Who firma ópera-rock total.
Hay semanas en las que el calendario musical parece una línea evolutiva completa. Del 11 al 17 de mayo conviven discos que cambiaron el rumbo de la guitarra, redefinieron el álbum conceptual y demostraron que el pop electrónico también podía ser político. No es solo nostalgia: son obras que siguen funcionando como manuales de estilo para artistas actuales.
12 de mayo — The Jimi Hendrix Experience: Are You Experienced (1967, UK)
El debut de Hendrix no “presenta” a un guitarrista: inaugura una forma nueva de pensar el sonido. Are You Experienced sale en Reino Unido el 12 de mayo de 1967 y llega a #2 en listas británicas, un golpe enorme para un primer álbum.
Lo verdaderamente revolucionario es cómo Hendrix vuelve la guitarra un laboratorio: fuzz, feedback, wah y estudio como instrumento, pero siempre al servicio de canciones (“Purple Haze” como portal inmediato). El disco es psicodélico, sí, pero también es blues mutante y R&B electrificado: la base del hard rock y, de rebote, de medio siglo de exploración sonora. No sorprende que siga apareciendo en listas históricas de “mejores álbumes”.
11 de mayo — The National: High Violet (2010, NA)
Si Hendrix abre el mundo, High Violet lo cierra hacia adentro. En Norteamérica se publica en mayo de 2010 (Europa el 10), y debuta en #3 del Billboard 200 con unas 51 mil copias la primera semana.
El logro del álbum es convertir la ansiedad cotidiana en algo cinematográfico: baterías contenidas, guitarras como niebla, y la voz de Matt Berninger narrando desde el borde del derrumbe (“Terrible Love” como tesis). Pitchfork lo retrató como un regreso “más oscuro y ornamentado”, señalando esa sensación de rock ancho, emocionalmente absorbente. Es un disco clave porque modeló el indie de la década siguiente: íntimo, elegante y lo suficientemente grande para llenar recintos sin perder complejidad.
17 de mayo — Paul & Linda McCartney: Ram (1971)
Ram cumple años el 17 de mayo y sigue siendo una de las venganzas más dulces del pop-rock: un álbum cálido, doméstico, juguetón… y mucho más raro de lo que parece.
Durante años fue subestimado, pero hoy se escucha como prototipo del “indie-pop” antes del indie-pop: arreglos caprichosos, melodías redondas, y una libertad post-Beatles que se siente humana. Además, de aquí sale “Uncle Albert/Admiral Halsey”, que llegaría al #1 del Hot 100 ese verano, confirmando que McCartney podía dominar el pop sin su antigua banda.
(Mayo de 2006) — Pet Shop Boys: Fundamental (2006)
Fundamental es Pet Shop Boys volviendo al filo: Trevor Horn en producción, synth-pop musculoso, y una intención claramente política en plena era post-2000. El álbum se publica el 22 de mayo de 2006 y entra al UK chart en #5.
“I’m with Stupid” funciona como single ácido (y el propio sitio oficial del dúo registra su salida en mayo de 2006). El mérito del disco es demostrar que la electrónica “adulta” puede ser bailable y, a la vez, incómoda: un regreso a la sátira social con brillo de club.
17 de mayo — System of a Down: Mezmerize (2005)
Publicado el 17 de mayo de 2005, Mezmerize debuta #1 en Billboard 200 y condensa la crítica social de SOAD en canciones que parecen bombas de tres minutos.
“B.Y.O.B.” es el emblema: sarcasmo, furia y ganchos pop puestos al servicio de una denuncia contra la guerra y la propaganda. Y lo más interesante es cómo lo logran sin “elegir” entre radio y rareza: cambios de ritmo, melodías armenias, riffs metal y un sentido del teatro que los vuelve únicos.
17 de mayo — The Who: Tommy (1969)
Tommy sale en mayo de 1969 y se vuelve el gran punto de inflexión: el disco que populariza la idea de la ópera rock como narrativa completa. Décadas después, su impacto queda sellado con su inducción al Grammy Hall of Fame (1998).
“Pinball Wizard” es la puerta de entrada, pero la ambición real es el formato: leitmotivs, trama, personajes, y el rock intentando ser literatura, cine y teatro al mismo tiempo. Es un recordatorio de que el “álbum” puede ser mundo.

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