Gorillaz para principiantes: del hit inmediato al universo más denso

Aquí tienes una ruta para empezar con Gorillaz. Del debut hip hop-rock a los discos más saturados y experimentales, con canciones puente.

Entrar a Gorillaz es como entrar a una ciudad enorme: hay barrios pop, avenidas de hip hop, callejones dub, clubes de electrónica, y de pronto un museo de rarezas sonoras. La buena noticia es que no tienes que empezar por lo más saturado para “entenderlos”. De hecho, la mejor forma de enamorarte del proyecto de Damon Albarn y Jamie Hewlett es ir de lo más accesible a lo más denso, afinando el oído para disfrutar cuando el mundo se vuelve más colaborativo, más conceptual y más experimental.

Esta ruta está diseñada para que cada disco sea un escalón natural hacia el siguiente. Y, entre etapas, te dejo canciones puente: pequeñas puertas que hacen que el salto no se sienta brusco.

1) Gorillaz (2001) — La entrada más sencilla

Aquí está la fórmula base: beats simples, estribillos claros y una mezcla inmediata de hip hop alternativo con actitud rock. Es el disco “gancho”: juguetón, pegajoso, con personalidad de caricatura, pero con melancolía escondida.

Por dónde empezar: “Clint Eastwood” (la mezcla rap/pop en su forma más icónica) y “19-2000” (el lado más divertido y bouncy).

Puente #1: “Clint Eastwood” → te prepara para el tono más oscuro y narrativo del siguiente paso.

2) Demon Days (2005) — Pop oscuro, pero irresistible

Muchos lo consideran el gran clásico porque su ambición crece sin perder el gancho. Hay una narrativa apocalíptica, melodías fuertes y canciones que funcionan tanto en radio como en audífonos. Si el debut es una puerta, Demon Days es el pasillo que te mete al “universo Gorillaz” de lleno.

Por dónde empezar: “Feel Good Inc.” (puerta total), “DARE” (dance con brillo) y “Dirty Harry” (épica con marcha).

Puente #2: “El Mañana” → una balada cinematográfica que anticipa el espíritu más conceptual y “ambiental” de Plastic Beach.

3) Plastic Beach (2010) — Pop conceptual y barroco

Aquí Gorillaz deja de sentirse como “disco” y se vuelve “mundo”: más capas, más arreglos, más electrónica, más invitados; el sonido es más saturado, como si todo ocurriera en una isla artificial hecha de plástico y nostalgia. Es accesible porque está lleno de melodías perfectas, pero ya tiene esa densidad de producción que pide escuchas repetidas.

Por dónde empezar: “On Melancholy Hill” (pop melancólico impecable) y “Stylo” (el giro electro-soul con actitud nocturna).

Puente #3: “On Melancholy Hill” → conecta directo con el pop pulido y sintético de Cracker Island.

4) Cracker Island  (2023) — Pop moderno, elegante, fácil de maratonear

Un gran punto medio: suena contemporáneo, nítido y melódico, con sintetizadores más presentes y grooves que entran rápido. Es el tipo de disco que puedes poner de principio a fin sin cansarte, pero ya te acostumbra a un Gorillaz más “curado” en texturas.

Por dónde empezar: “Cracker Island” (con Thundercat, groove inmediato) y “New Gold” (cruce fino entre dance y rap).

5) The Now Now (2018) — Más introspectivo, menos “hit” obvio

Baja el caos y sube el estado de ánimo. Menos colaboraciones, más Damon al frente, mid-tempos y una melancolía suave que se queda flotando. Sigue siendo accesible, pero ya no te “grita” los ganchos: te los susurra.

Por dónde empezar: “Humility” (entrada ligera) y “Tranz” (hipnosis synth).

Puente #4: “Andromeda” (de Humanz) → aunque viene del futuro paso caótico, funciona como atajo emocional hacia The Now Now y también hacia el enfoque pop-electrónico de Song Machine.

6) Song Machine, Season One: Strange Timez (2020) — Collage de estilos

Aquí cada canción es una colaboración distinta y el disco brinca de género en género. Es divertidísimo, pero menos coherente: para principiantes puede ser abrumador, porque no “vive” en un solo mood.

Por dónde empezar: “Strange Timez” (con Robert Smith, oscuridad pop) y “The Pink Phantom” (balada extraña y emotiva).

7) Humanz (2017) — Fiesta caótica y politizada

El caos se vuelve estética: muchas voces, muchas escenas, estructuras menos tradicionales. Es “fin del mundo” en clave de club: trap, R&B, dancehall, electrónica… todo mezclado. Denso, pero con momentos de entrada clara.

Por dónde empezar: “Andromeda” (el corazón dentro del ruido) y “Saturnz Barz” (caos oscuro total).

8) The Fall (2011) — Diario de gira, bocetos atmosféricos

Grabado de forma casera en ruta: más ambient, más experimental en acabado, menos “canciones” clásicas. Si llegas aquí al final, lo escuchas como un cuaderno de ideas fantasmales.

Por dónde empezar: “Phoner To Arizona” y “Revolving Doors”.

9) The Mountain  (2026) — Nueva fase expansiva

Su noveno álbum de estudio, con 15 tracks y una lista amplia de colaboradores, se presenta como una expansión contemporánea del universo Gorillaz. 

Por dónde empezar: arranca por los singles en tu plataforma y luego entra a las piezas más largas y densas.

Puente #5: “Phoner To Arizona” → te acostumbra al lado repetitivo/atmosférico que se refina en esta etapa reciente.